Celos en las relaciones

Rosario Media

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Celos en las relaciones

Por Julia Pozner

Psicóloga

Hoy en día a las personas les cuesta aceptar que sufren o tienen celos, porque en la sociedad actual se ha generalizado que ser celoso es ser inseguro.  Pero ¿de qué tipo de inseguridad hablamos? Más que decir que la persona es insegura de sí misma, es decir de sus capacidades, de su valor, se trata de una inseguridad en la posición, en la posición que uno cree que tiene en relación a otros. Y estos otros no son ni más ni menos que las personas más allegadas, parejas, amigos, padres.

 

Cuando uno es niño y tiene las primeras emociones amorosas, sus primeros amores son sus padres, o quienes cumplan esa función, es por esto que uno pueda sentir que su amor es amenazado cuando llega algún hermano/a que se lleva por necesidad toda la atención, y también cuando realmente se hacen diferencias entre ambos.

Con el tiempo y la comprensión de las leyes sociales y morales, uno resignará sus primeros amores y comenzará a interactuar con sus pares, de los que elegirá sus amigos y amigas, que serán sus segundos amores. También en estos momentos uno puede sentir que su amistad está en riesgo cuando aparecen otras amistades nuevas.

Por último, ya de adultos, uno buscará una pareja y todas esas experiencias pasadas se pondrán en juego, o quizás esas experiencias pasadas al ser un tanto inconscientes y reprimidas no se tuvieron en cuenta y ahora salen a la luz con la pareja actual de una nueva forma.

La verdad es que quien sufre de celos siente presión, siente nerviosismo y siente que un fuego le quema por dentro. Son emociones “normales”, pero pueden traer muchas complicaciones si no son reguladas. En el peor de los casos estas emociones descontroladas pueden tomar totalmente al sujeto; los celos pasarían a ser patológicos y estaríamos en el terreno de la Celotipia, que debe ser tratada sí o sí con un profesional.

Dentro de los llamados celos “normales” estas emociones surgen porque la inseguridad es la de perder a la persona amada, y a nadie le gusta perder. La persona amada es aquella que consideramos única, especial y preferida sobre todas las otras personas. Y perder a esa persona que consideramos tan valiosa será motivo de tener que soportar un largo duelo, por el que nadie quiere pasar; así también cada uno se considerará único, especial y preferido para la otra persona, y al entrar en escena un tercero que amenaza esa posición, aparecen los celos.

Cuando esas emociones no son bien reguladas, se pueden manifestar en escándalos y peleas. El ser celoso se enoja, se muestra ofendido, acusa al otro y crea sentimientos hostiles hacia su pareja y la tercera persona en cuestión.

Aquí pueden pasar dos cosas: que haya motivos reales de celos, que van desde un reajuste de conductas a un planteamiento de continuar o no la relación, o que los motivos sean imaginarios de la persona celosa, y esto puede traer consecuencias no deseadas:

Por ejemplo, si alguien es celoso y hace un planteo a su pareja acerca de X persona, su pareja, que en realidad no estaba enterado de la situación, empieza a fijarse en X y se pregunta: ¿Qué tiene X que a mi pareja le llama la atención? ¿Por qué mi pareja es celosa de X?  Y como efecto rebote comienza a fijarse en X.  Esto es porque muchas veces uno es celoso de personas que le parecen atractivas o que tienen algo que a uno le gustaría tener, aunque estos sentimientos no aparecen directamente, por lo general son inconscientes o están disimulados.

Otra actitud posible es molestar y fastidiar a la pareja con celos imaginarios hasta que ya no aguante más y así obtener la consecuencia de terminar con la relación, cuando no era el objetivo que se buscaba. Y realmente a nadie le gusta que le hagan escenas de celos.

Se dice que el celoso sufre más por lo que se imagina que por la realidad en sí. Esos pensamientos imaginarios son los que generan nerviosismo, pensar: ¿Qué está haciendo el otro? o ¿Qué hizo?

Y pregunto: ¿Qué está haciendo uno? Descentrado de sí mismo, poniendo toda la atención en el otro, en el deseo del otro, sin prestar atención al propio deseo. Sin prestar atención a lo que tiene, ¿Qué está haciendo por la relación? ¿Está sumando experiencias o está pasándola mal y generando problemas?

Intentaré decir con mis palabras lo que Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dice acerca de los celos, son varios elementos psíquicos los que los componen:

  1. El duelo por la pérdida real o imaginaria del ser amado. Esto es estar celoso porque ya perdió a su ser amado o porque piensa que lo puede perder.
  2. La ofensa y daño a la autoestima que causa el ser amado por amar a otra persona.
  3. La hostilidad hacia la tercera persona, considerada rival, que puede ser real o imaginario.
  4. La autocrítica que conlleva el reproche y la culpa por hacer algo que provocó que el ser amado se haya ido.

Hay que controlar las emociones. La ira, la tristeza, los celos son emociones negativas que nos desestabilizan, que no nos permiten avanzar y tener relaciones saludables. El problema es la posesividad cuando creemos que somos los dueños de esas personas “únicas, especiales” y no sus elegidos para compartir la vida o un momento.  En una relación saludable se mantiene la idea de que “Nadie es dueño de nadie” y cada uno sabe lo que es y lo que vale.