Avanzada fascista en Brasil

Rosario Media

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Avanzada fascista en Brasil

Por Adriana Rossi

Analista internacional y directora del Observatorio Geopolítico de los Conflictos Armados



La ideología fascista resurge con potencia en un Brasil que el domingo decidirá quién será su presidente. Estuvo agazapada, no se animaba a asomarse.

Los giros de la historia, determinados por un minucioso trabajo subterráneo de un poder que nunca renunció, le dieron pie para que se manifestara en toda su potencia y sin la menor inhibición.

Dichos aberrantes como “jamás te violaría porque no te lo mereces”, dirigiéndose a una diputada, “preferiría que [mi hijo] se muera en un accidente a que sea homosexual”, “no voy a aceptar ningún resultado diferente al de mi elección”, “los afrodescendientes no sirven ni para procrear”, “soy favorable a la tortura y el pueblo también” son expresadas con virulencia por el candidato Jair Bolsonaro, con mayor intención de votos en un país, donde la oposición no parece tener la capacidad suficiente como para unirse y reaccionar, a pesar de las manifestaciones multitudinarias de las mujeres en su contra.

Democracia y estabilidad regional se verían seriamente afectadas en el caso de que Bolsonaro gane la presidencia. Afectaría no sólo a Brasil, sino a todo el hemisferio sur. Daría aire a gobiernos que -a pesar de haber sido democráticamente electos- tienen tendencias autoritarias, haciendo que la estabilidad regional se vea comprometida por las cruzadas de un político como Bolsonaro -ex militar con nostalgias de dictadura- podría encabezar en contra de países como Venezuela.

Bolsonaro no es un fenómeno atípico en el panorama internacional. Asoman en Europa coidearios, tales como Matteo Salvini, ministro del interior y viceprimer ministro itialiano, que hace de la arrogancia y del odio, sus expresiones preferidas.

El primer ministro  de Hungría, Viktor Orbán, que ha hecho del nacionalismo su bandera de xenófobo, y los grupos neonazis, a los que se suman los de la supremacía blanca en los Estados Unidos, que florecen en un mundo convertido en Jurassik Park donde los dinosaurios andan sueltos.