Alimentación y fin de semana

Selena Sandoval

Alimentación y fin de semana

Por Giselle Espinosa.

Licenciada en nutrición y Educadora en Diabetes.

Muy frecuentemente escucho a mis pacientes decir “pasó el fin de semana largo y me comí todo”“venía re bien hasta el viernes y el fin de semana me mató”, o “me coincidieron todas las reuniones el fin de semana”. Se trata de situaciones que suceden frecuentemente y el hecho de salir de nuestro esquema laboral de actividades hace que nos relajemos y muchas veces comamos de más, especialmente los fines de semana. ¿A quién no le pasó alguna vez? La clave es dejar de culparnos y aprender a comer.

Aprender a cómo manejarnos en ciertas situaciones para no volver a repetir la clásica frase de todos los domingos a la noche “El lunes empiezo la dieta”.

Como siempre digo la clave es la planificación y organización. Si sabemos que se aproxima un fin de semana largo o muchas reuniones con amigos o familia donde habrá mucha comida tenemos que ser como yo llamo consumidores inteligentes y anticiparnos a dichos eventos.

Algunos tips pueden ser los siguientes: 

Aprender a comer de todo moderando porciones y frecuencia .No es lo mismo comer 1-2 facturas 1 vez a la semana que desayunar todos los días con 3 medialunas.

Ser conscientes de lo que comemos. Cuantas veces te pasó estar en un cumpleaños o una comida con amigos o familia y no darte cuenta de lo que comes. Esto pasa especialmente con comidas como picadas o en aquellas que hay gran variedad de comidas y alimentos. En este caso suelo recomendar que visualicen lo que está en la mesa y traten de separar la porción de los alimentos que quieran consumir en un plato o servilleta y de esta manera concientizar la porción.

Salir del eterno circulo me cuido-no me cuido. Legalizar el consumo de ciertos alimentos que creemos que están prohibidos nos va a hacer sentirnos mejor. Ejemplo si estoy en el cumpleaños de mi mejor amigo y cae día martes. Tengo ganas de comer una porción de torta pero recién empieza la semana. ¿Qué hago? Definitivamente comer una porción (pero no 3 porciones). Me doy el gusto en una porción adecuada y continúo con mi alimentación saludable.

Tratar de no comer todo el mismo día. El clásico “permitido”. Llega el domingo y desayuno con facturas, después tengo picada con asado y postre, a la tarde torta y a la noche pizza porque nadie tenía ganas de cocinar y se llamó al delivery. Está bien incorporar ciertos alimentos no tan saludables en ciertas ocasiones pero no todos el mismo día y en cantidades excesivas. Lo que no como hoy lo puedo consumir otro día.

 Fundamental respetar las comidas principales. Desayuno, almuerzo, merienda y cena. El hecho de omitir alguna de ellas va a generar que lleguemos con más apetito a la comida siguiente y si en esa comida hay mucha disponibilidad de alimentos como en un cumpleaños la ingesta va a ser superior con seguridad.

 Comer lento y masticar adecuadamente. Tener en cuenta que se tardan 20 minutos en reconocer las señales de saciedad

 Luego de una ingesta copiosa volver a nuestra rutina de comidas. Muchas frutas, verduras, carnes magras, moderado consumo de sodio, consumo adecuado de líquido (agua no gaseosas). Escuchar lo que nuestro cuerpo nos pide (seguramente serán alimentos livianos)

 No pesarnos un día lunes a la mañana. Tener en cuenta que luego de una comida hipercalórica seguramente vamos a pesar más en la balanza y esto se debe a la retención de líquido ocasionada por ciertos alimentos, especialmente aquellos ricos en sodio.

 Fomentar el movimiento e incorporación de actividad física.

 Darnos tiempo para aprender. Los cambios no se dan de un día para el otro. Respetar estos tiempos teniendo en cuenta que la comida también tiene que ver mucho con lo social, con el compartir. No sería adecuado dejar de asistir a una reunión por el simple hecho de que me estoy cuidando. Aprender a comer, cambiando nuestros hábitos y estilo de vida es la clave del éxito.